¿Por qué tomarse un año sabático para viajar?

¿Por qué tomarse un año sabático para viajar?

Este artículo va desde mi punto de vista personal y de mi experiencia de vida cuando decidí tomarme un año sabático para viajar, aunque el tiempo se haya alargado un poco.

A finales de 2007 había terminado mi carrera universitaria y se me dificultaba encontrar trabajo, en gran parte por la falta de experiencia.

Un sentimiento de frustración empezó a nacer en mi, no sabia en realidad qué quería, me sentía un poco desubicado tanto en mi vida personal como laboral.

Tomé la decisión de irme del país y viajar a Girona en Cataluña, donde residían unos familiares.

Tomarse un año sabático para viajar Tomarse un año sabático para viajar
El tiempo pasa un poco diferente mientras esperas un vuelo de conexión.

Cambia por completo tu visión de la vida

Por primera vez en la vida había salido de mi país y la primera impresión que me dio Europa fue maravillosa e intimidante.

Una vez en Girona pude trabajar y ahí empezar a conocer culturas nuevas, personas y tradiciones.

Créanme cuando les digo que viajar por el mundo sin involucrarse en él es como comprar un delicioso pastel y no probarlo. No hay mejor experiencia para la vida que ser parte de la vida de otras personas completamente diferentes a ti.

Una vez que vives y trabajas con personas de diferentes nacionalidades, culturas, tradiciones y religiones, empiezan a derrumbarse en tu interior aquellos prejuicios y miedos que tu cultura te inculcó.

Conoces destinos que solo viste en películas

En los años que viví en Cataluña, tuve la oportunidad de conocer España, Francia, Italia, Alemania, Polonia e Inglaterra, cada viaje era una experiencia sabática. Era desconectar por completo de lo que conocía con anterioridad y apropiarme de una nueva cultura, gastronomía e idioma.

Disfrutar de ciudades icónicas, visitar sus museos e imaginar la historia de la humanidad plasmada en esas piezas era una sensación indescriptible y abrumadora, reflexionar sobre hasta dónde hemos llegado y lo que nos ha costado como especie.

Conoces destinos que solo viste en películas
Carcassonne en Francia. Se dice que en esta ciudad medieval se esconde el Santo Grial traído en las cruzadas. Y hasta los nazis estuvieron allí buscándolo.

Te ganas la vida con tus talentos

El hecho de haber nacido en una cultura servicial, amable y atenta con los extranjeros, me permitió asimilar de forma positiva el hecho de trabajar en la hotelería atendiendo a viajeros.

No importó que mi carrera universitaria me diera un título, al final es solo un papel colgado en la pared y no define quién eres en realidad.

No hay mayor y mejor escuela que la “Universidad de la Vida” y es allí en el mundo real donde aprendes que tienes mucho más para ofrecerle al mundo que algo que aprendiste en la universidad.

Jamás olvidaré lo que el director del hotel para el que trabajaba me dijo en una ocasión.

Por ese entonces necesitaba renovar mi permiso de residencia y para hacerlo debía trabajar tiempo completo.

Cuando le solicité al director un nuevo puesto de trabajo sin importar hacer lo que fuera (limpieza o lavando ollas en la cocina). Él me dijo con admiración. “Tu eres de los míos, a ti no se te caen los anillos por hacer un trabajo, pero ese no es tu lugar”.

Así que terminé como botones y ayudante de recepción. Poco a poco aprendí lo necesario para ser recepcionista y luego auditor e involucrarme de lleno en la hotelería y el turismo.

Valoras tus orígenes y raíces

Empiezas a entender el por qué de las cosas en muchas otras partes del mundo, te vuelves más abierto de mente y lo mejor de todo, empiezas a valorar tus raíces.

Valoras tus orígenes y raíces
Villa de Leyva, el primer destino cuando regresé a mi país. Una mezcla de nostalgia y alegría por estar de nuevo en la tierra que me vio nacer.

Conocer y compartir con otras culturas te sirve para valorar tus tradiciones, tu cultura y tus orígenes. Y esa sensación de escuchar la voz y acento de un compatriota en tierras foráneas es una las más emotivas que existen.

Regresas a tu tierra con las pilas puestas, con un montón de ideas nuevas y formas de hacer las cosas. Es imposible no intentar comparar tu sociedad a la de donde estuviste, pero eso no es del todo malo, porque te da una idea de todo lo que se puede hacer por mejorar.

Espero que mi historia te haya llenado de motivos personales para hacer un viaje sabático. Recuerda que no se trata de cuánto debe durar el viaje, o el destino al que desees partir, lo importante es el trayecto y lo que desees aprender de él.

Por: Julián Socha

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1 comentario en “¿Por qué tomarse un año sabático para viajar?”

  1. Genial, conocer nuevas culturas, hacer nuevos amigos y tener nuevos desafíos. Que buena experiencia. Gracias por consentirnos.

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